Costa Rica pasa por un momento complejo que implica a la vez un gran reto. Es cada vez mayor la sensación en la ciudadanía en el sentido de que se ha venido acumulando una enorme tensión entre sus expectativas y aspiraciones, por mayores niveles de bienestar individual y colectivo, y la capacidad del Estado para poder atenderlas. Hay una percepción, cada vez más generalizada de confusión sobre el rumbo de nuestro país.

Existe por otro lado, y más allá de los nublados del día, el reconocimiento de que Costa Rica tiene aún grandes condiciones para poder avanzar hacia mayores niveles de equidad, seguridad, participación democrática e inclusión social para la mayoría de sus ciudadanos y ciudadanas. Que lo que hemos logrado, de manera colectiva, como país, nos permite abrigar la esperanza de asegurar un desarrollo verdaderamente sostenible con grados crecientes de participación de la ciudadanía en la construcción de su propio destino fundamentado en una ética de intereses compartidos.

Lograr este objetivo es posible si, además de seguir haciendo lo bueno que sabemos hacer, también promovemos un cambio para fortalecer el diálogo y la convergencia social de manera que todos ganemos

Por esto, la Confederación Nacional de Asociaciones Solidaristas (CONASOL) y el Movimiento Solidarista Costarricense (MSC) asumen con optimismo los acuerdos logrados por los partidos representados en la Asamblea Legislativa y consignados en el denominado “Acuerdo Nacional por la Costa Rica Bicentenaria”.

Dicho documento, firmado el pasado 27 de junio por los nueve partidos representados en la Asamblea Legislativa, consta de 59 acuerdos, en 11 ejes temáticos, como una propuesta de acción política para enfrentar los desafíos nacionales. Los acuerdos a los que llegaron los legisladores, son realmente esperanzadores y congruentes con el pensamiento y discurso reiterado de estas organizaciones solidaristas, en el sentido de que se debe promover un diálogo social constructivo que le permita al país encontrar puntos de acuerdo sobre los temas más álgidos de la agenda nacional de desarrollo y el solidarismo tiene una alta cuota de responsabilidad por su posición conciliadora y equilibrada.

Esto va a requerir de que los partidos políticos que lo firmaron estén conscientes de la importancia de seguir una hoja de ruta compartida como una salida para recuperar la gobernabilidad en este país. En CONASOL y el MSC, estamos convencidos de que la sociedad civil, el gobierno, la empresa privada y la academia necesitamos integrarnos y construir colectivamente un conjunto de objetivos superiores prioritarios. Aún tenemos una buena oportunidad de mejoramiento y creemos que el primer paso para aprovecharla es la superación de los egoísmos, sectorialismos, gremialismos, dogmatismos y partidismos, a partir de la renovación de nuestra cultura personal y social para pensar y actuar en función del conjunto.